miércoles, 11 de junio de 2014

media verdad al revés

"Yo sólo te conté
media verdad al revés
que no es igual que media mentira" J.S.


Piensa en blanco y dice negro. Y dice negro y dice negro. Irene tiene un desorden de verdades colgando en el cuarto escalón y dice negro mientras piensa en blanco. Entonces sabe que todo está en mitades: media mesa, medio cielorraso, media sonrisa, media canción. Y ne. Cuando el medio teléfono suena, Irene (que esta vez es Ire) ensaya medio paso y dice "ho" antes del medio colgar. Ho, bla (ne), para que el octabulario, completo -como siempre-, saque de su galera plateada la perorata del tiempo y blablablá. Uno, dos, tres cansancios le acercan consonantes dibujadas cuidadosamente con azules marinos en papeles de carta viejos como sombras. Ella casi medio sonríe pensando en medios antiguos sábados que apenas se dejan ver entre el medio pelo del medio decir de un medio algo que parecía entero. Media gente (medio triste) con medias de colores que se arrepiente de la mitad de sí misma a mitad de esas canciones que nadie quiere en mitades. Después, cuando es medio tarde -claro-, se sienta media Irene a escribir media palabra que nadie entiende, mientras la mitad restante, sin cuerpo ni disantros en los medios hombros, levanta su medio vuelo buscando una estación impar que medio le gusta.