jueves, 16 de febrero de 2012

Una pista más

Irene tiene un grito en la cabeza, uno de esos que echan raíces. De a ratos cierra los ojos y se sacude apretando los dientes. Pero no hay caso. Las ramitas casi tienen flores y desde esta mañana un par de hojas coloradas ya se asoman en su oreja. Los patirotos verdeazules, con la impiedad de siempre,  se desarman de la risa en todos los rincones empeorando aún más la situación. "¡Estás pegada al objeto, Irene!" grita un octábulo mientras relee por vigésimo cuarta vez el mismo párrafo chillón, y entonces el techo está a punto de venirse abajo (como siempre). Irene presiente la debacle, levanta una mano y le pide una pista más al monigote androfágico del solitario spider que va tragándose sus manos. Que va tragándose. Que va.

jueves, 9 de febrero de 2012

Y si acaso no brillara

Desde este bar
anaranjado
negro
crepuscular

en esta esquina del gentío
triste lugar de párpados caídos

sobre esta camilla de dos patas
pariendo un anochecer
sin anestesia

acá
desde estos cuatro centímetros cuadrados
de cristal
que también llora
de a ratos
si respiro

en este pobre sitio
sitiado
de nadas
nadando en tazas
de café
de lluvia

desde esta esquina
(absurda, claro)
de la vida

te prometo

que no voy a creerle a la muerte
aunque me jure