martes, 17 de enero de 2012

los trapitos al sol

Y entonces hay que sacarse
uno a uno
todos los trapitos
hay que encuadernarse
ordenarse
por colores
por fortunas
los aburrimientos
hay que saber
de una buena vez
que se está solo
felizmente solo
o solo
a secas
como un perro
Hay que desesperarse
un poco
(también)
porque la paciencia
tiene un batifondo
lleno de sospechas
(no me digas "no"
lo sé
de esperarte lo sé
paradita
firme
yo
la equilibrista
del punto suspensivo
de todas tus frases)
Hay que terminarse
los pies
definitivamente
hay que salirse
de adentro
de la cara
y echarse
a la vida
al agua
a las preguntas
así como vienen
las preguntas
esos perros
hambrientos
esa jauría
esa guerra siempre perdida
de antemano
Hay que sacarse
la respuesta de la boca
los trapitos
uno a uno
antes
de echarse al agua
antes de hundirse
felizmente solo
o solo
a secas
como un perro

15 comentarios:

  1. Como un perro, cuánta belleza si es el animal más digno de todo este lío intergaláctico (y si puede ser callejero en un mundo propio, mucho mejor),

    sacar todos las jaurías a poblar Los espejos con sus signos de interrogación (vitales del fondo vital), sacar la bestia renegada que su pupila maldita será beso en el amanecer/

    Sublime-inolvidable, un poema para continuar, un remedio para náufragos, un poema para viajar en la noche.

    Gracias, un fuerte abrazo. Me voy muy emocionado.

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  2. Con todos los trapitos te aplaudo a rabiar, cómo me gustó leerte, primero en silencio y luego en voz alta, ya me daré el gusto de leerte en mi radio, si me lo permitís claro!

    Este poema es como dice Juan Ojeda, un poema para náufragos, qué bueno haber venido a leerte esta mañana en la que me siento así una euqilibrista de los puntos suspensivos, nada genial!

    Besos!

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  3. Me gusta.

    Que fuerte lo de "esta guerra perdida de antemano...."

    Bien escrito.

    Un abrazo.

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  4. Gracias, por favor..qué manera de malcriarme :)
    Juan, deberías entregarte a la poesía más seguido, me gustó mucho el "remedio para náufragos"
    Pato, qué lindo lo que decís..qué halago!
    Gracias Gaucho por tus palabras.. un abrazo

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  5. Denso,forte
    impacto poema
    onde olhos secos
    procuram
    a lágrima do alívio!

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  6. Cómo un perro o como un gato...

    Magnífico!!

    De verdad.

    Un abrazo...

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  7. Es tan hermoso, uno tan sonriente se arroja con su soledad hacia afuera! Y vos sabés, ahora lo sabemos, algo podemos hacer con nuestras inexorables soledades-islas. Un abrazo. Y también me quedo.

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  8. Gracias, de verdad, es muy lindo lo que dicen..leyéndolos me acordé de esta poesía hermosa de Mario Benedetti:


    SOLEDADES

    Solo como una ostra
    Y sin embargo
    La soledad empieza en el gentío
    Ciempiés sobre mi pie
    Chispas de salvación
    Candores de esqueleto
    La soledad se inicia en un agobio
    Muro de espaldas
    Nucas como rostros
    Desbandada de prójimos

    Unísimo al unísono
    Incito a que me olviden
    Insecto a que me aplasten

    Solo como una ostra
    Y sin embargo

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  9. Hay que sacarse todos los trapitos antes de arrojarse, si los dejamos puestos, sólo serían lastre para hundirnos más rápido y no permitirnos, aunque sea, que nos hundamos a nuestro ritmo.
    Un gran abrazo.

    PD1: No, no es el mismo argentino, bueno, creo que no, tampoco soy tan dueño de mis personajes.

    PD2: Este blog tiene mucho futuro, así que, cual comerciante ventajero, voy a ponerte en mi lista de blogs preferidos. Espero no te molestes.

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  10. Terminar como un perro es un buen final.
    La mayoría de los ancianos terminan peor. Almacenados y maltratados.

    Saludos.

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  11. Humberto: por favor, qué honor..que un escritor de tu nivel ponga estos exabruptos míos en su lista, me emociona, de verdad.

    Un abrazo (y gracias infinitas)

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  12. Es cierto, Toro..no está tan mal, considerando también que la soledad puede significar cosas insospechadas. Besos

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  13. La peor soledad no es la de estar sin ninguna persona alrededor sino la de sentirse solo ante una gran multitud.
    No sé por cuál de las dos opta el sujeto lírico, pero en cualquier caso, cuando nos encontramos a nosotros mismos, cuando nos arropamos con nuestro propio amor y respeto por el propio ser, cuando sabemos perdonarnos y perdonar, cuando, en definitiva, nos convertimos en nuestros propio mejor amigo, la soledad huye lejos, muy lejos.

    Preciosos versos, por sentidos, por profundos y por no dejar indiferente.

    Un abrazo.

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  14. Y cuánto puede abrumar a veces esa soledad en la multitud, no?

    Gracias Marisa, un abrazo

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