miércoles, 23 de noviembre de 2011

En qué estaba

No hay muchas maneras de decirlo, está claro: voy a llorar. Probablemente empiece despacio, con gotas chiquitas, redondas, gotas indecisas, titubeantes (y saladas, claro). Voy a llorar, está a la vista. Voy a inundar la habitación, la casa, la ciudad. Voy a arruinar el parquet, la escalera, el cpu, la cama. Voy a arruinarme los párpados, la decencia, la ropa. Voy a llorar como un planeta que llora. Voy a desprenderme de aquel borde y voy a nadar en mi océano de versos que no riman, ni pegan, ni venden. Voy a llorar, sí. Y van a quejarse los vecinos, por supuesto. Y va a cortarse la luz y mis plantas suicidas van a revivir con el agua y la tristeza. Voy a llorar (debo haberlo dicho ya, pero no importa). Voy a llorar con redundancias, con ecos, con veleros al sol, con tiburones, con cisnes, con radiohead, con rimel, con sorpresas. Voy a llorarme a mí, con el estómago, con cada roce de tus manos. Voy a llorarme tus manos, tu catálogo de manos, tus manos en el aire, en mi cintura, en la puerta. Voy a llorar tu sinapsis, tu adn, tu democracia, tu gobierno, tu aliento, tu vos entero, tu perro, tu patio, tu alfombra, tu metáfora, tu metonimia y todo eso. Uff.
¿En qué estaba? 
Ah, sí...voy a llorar.

2 comentarios:

  1. Me gusto mucho, el llanto es a veces la mejor terapia. Saludos.

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  2. A veces pienso que debería existir el llanto como prescripción médica..Besos ;)

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