domingo, 4 de septiembre de 2011

Puro cuento

No juego, no les creo nada, tienen la boquita llena de aciertos y restos de comida muy mal masticada. Tienen la palabra justa, cuánta justicia y qué sonora y qué lindo suena todo. No juego. No respondo. Seré parte de la farsa, seguro, pero yo no apuesto. Mirá qué elegante, qué jugado todo, mirá qué linda la gente de bien, como te bienvienen y te aplauden. Yo no juego, los ombligos del mundo me dan caspa y la caspa me mancha la camisa y me da tos. No les creo, su doctrina succionante de calcetines ajenos me despierta todos los monstruitos, dejalos que duerman mejor, que ya es domingo. No les creo, la verdad no es un brazalete ni una flor en la cabeza. La verdad no tiene propietarios, ni exponentes fundamentalistas, ni fotos en facebook. La verdad no es esa pornografía barata llena de palabras bien, ni su producción de mitos malolientes, ni su buena fe, ni su lujuria. No juego. La verdad no está en una exposición. La verdad no es lo que querés mostrar. La verdad no es lo que querés. Yo tampoco sé dónde está, ni sé bien cómo buscarla, pero así no juego.

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