martes, 31 de mayo de 2011

sociedades de control

Vea usted
aseñorado señor
usted
(el de trajecito):
en su congreso de pulgas
tan reglado
y tan
tan
aburrido
prefiero las excepciones

vidriera

Es cierto
soy soldado que huye a ningún lado
tengo los pies gastados de correr
y a la cobardía le cuento unas historias
tan incoherentes
que dan risa
A veces
algunas veces saco las banderas
al sol, sí
porque el sol mata los ácaros
y ahuyenta los vampiros
y rompe los encantos
Es cierto
pero no sé
en el fondito negro de las cosas
creo que admiro a esa gente empaquetada
que se adorna con esmero
se empolva la cara
se pinta de rojo
se perfuma
se delinea los ojos
(¿para ver mejor, será?)
pienso
tendrán una brújula escondida
el maldito as bajo la manga
algo
ese secreto
que el vecino me niega con crudeza
mientras barre la vereda y yo estornudo
con un ritmo de locos
(sin paquetes)
Esa gente tan..
disciplinada
tan prolija
y combinada
que se cuelga los collares
siempre al tono
y lleva la moda hasta en las medias
tan agarrados
ellos
con uñas y dientes
de algo
que no puedo ver
ni oler
ni maldecir
Sabes
que a veces me hago
me voy pegando de a poco
todas las piecitas
y me asomo con la punta de los dedos
y no entiendo nada
y al instante ya no sé
si lo que quiero es llorar
o reírme de la risa
o mandarlos a todos
a algún lado (lejos, por favor)
Es cierto
soy soldado que huye
aunque a veces me hago
y otras
saco las banderas
al sol, sí
porque al sol
se nos va cayendo
de a poquito
todo el maquillaje

domingo, 22 de mayo de 2011

terraza del mundo

Necesito
un lugar finito
por donde caminar
un paso
o dos
(chiquitos)
algo por hallar
algo de las hadas
algo...
un sombrero con plumas
un vestido largo
largo hasta el mar
largo hasta tu risa
Un silencio con manos
una canción de enero
con olor a madera
a lluvia
a piedra libre
Algo de tu sombra
con olor a sol
en la terraza del mundo
Necesito que me cuentes
un cuento
que me atraviese las ganas
y me cuente los dedos
uno a uno
Es que a veces me olvido
me confundo
me pliego
me enredo en el aire
y sin embargo

que si vos le guiñas un ojo
el mundito inacabado
este
que nos cuentan
te sigue a donde vayas
se viste de fiesta
se esclarece

miércoles, 11 de mayo de 2011

Once

Gracias
por el cantito
el barco pirata
el tren
el divino botón
la mano
Constitución
los locos
la cabina
la espera
el televisor
la humedad
Los Beatles
la alfombra gris
el poster
las naranjas
un almanaque chiquito
en el que yo viajaba
Gracias
por el humor
la llave
la corrida
el patio
el limonero
el rosa
la terminal
los guantes
el calor
la lluvia
la fisiología
Guyton
Gracias
por el doctor
el mundial
Buenos Aires
la piel
el palo de hockey
la zanahoria
el manualcito verde
el papel
la química
Arenales
la ceniza
los escombros
el ave fénix que fui
tantas mañanas
Gracias
por la sangre
la cuchara
la deuda interna
el universo
la torta negra
el verano
la noche
la memoria
Gracias por Alicia
y por el no cumpleaños
gracias por la cruz
el pic-nic
la fuerza
el caballito
el jardín japonés
los peces
las estrellas
Gracias
por el idioma
el "obispo"
el cine
el dolor
la arena
la avenida
el verso
Gracias por la nariz
que me cuida de tocar
tanta cosa podrida
Gracias
por las manos
los colores
el amanecer
la risa
la frazada
el olvido

Gracias

Gracias
por haber tocado el mundo
y haberle sacado su disfraz

martes, 10 de mayo de 2011

domingo, 8 de mayo de 2011

Lugar

En algún lugar existe, debe existir una playa con arena clara y gaviotas y caracoles. Debe existir una casa blanca con una ventana enorme desde donde se ve el mar, se respira el mar, se escucha el mar. En algún lugar en una casa blanca cerca del mar deben ser casi las diez y debe estar muy limpio el cielo y muy azul. Y el sol debe brillar sobre piedras de colores que el viento no arrastra. En algún lugar el mar se ve desde una ventana enorme en una casa blanca sobre una playa desierta que se esconde del mundo y su atropello, su caso cerrado y sus veredictos. En algún lugar, al que no llego (aunque estiro los brazos y el tiempo y la templanza) existe, debe existir un lugar azul en una playa sin nombre donde tal vez..

martes, 3 de mayo de 2011

allá atrás

Lo que no veías,
con la música tan alta
en tus orquestas,
es que yo iba corriendo
y tenía
unos pies chiquitos
y vos me apurabas
-dale-
y yo corría
corría
y te quería
con desesperación
te quería
y no veías mis pies
que eran unos pies tan torpes
tan
descalzos entre los escombros
(de tu orquesta
y tus violines)
que se confundían con esos ejércitos
de hormigas
que nunca alcanzaba
Pero yo corría
y vos me apurabas
con tu magia verde
y tu guitarra
y tus enormes pianos
y tu orquesta
pero mis pies
no llegaban
y vos
en tu nubecita
de algodón
de espuma
(quién es el más bello, espejito espejo?)
no veías nada
y mientras yo corría
vos
tu piano en la mano
y tu escoba vieja
empezaban a caerse
se caían