martes, 22 de febrero de 2011

quejas en el barrio

Podes decir lo que quieras, pero yo creo que el solitario spider es un fraude. Creo que la araña tiene una papa frita atravezada en el esófago y no puede dormir de tanto azar. Creo también que las diagonales muchas veces no se cruzan (matemática pura, puro cuento). Creo que a las obviedades se las lleva el viento y creo que el espejo es un tipo bravo, qué tipo ese (el del espejo). Creo que salir para un lado y terminar para el otro también puede ser una osadía. Creo que barrer la vereda es una actividad tautológica, y que de la catarsis no se vuelve aunque se disimule. Creo que las casualidades son casualidades puras, pero qué cosa rara. Qué cosa. Creo que en el estómago hay una civilización oscura, antiquísima y sabia hasta la bronca. Creo que el asombro es una fiesta con guirnaldas y fuentes azules con agua de mar y caracoles y quién sabe. Creo que la rima puede no arrimar a ningún lado, y que todo lo que digas puede ser usado a tu favor, por qué no, por cuánto sí. Creo que creer desordenado no tiene sentido, pero cambia. Creo que repetir tantas veces la palabra "creo" crea hostilidades y hastío y quejas en el barrio. Creo que la dialéctica viene bajando desnuda por un acantilado y estamos abajo, ahí nomás, como si tal cosa. Creo que en algún rincón de esta bola gigantesca debería existir un balneario exclusivo para quejosos crónicos con sectores cuidadosamente diseñados para patalear porque sí. Creo que los mosquitos también pueden complotarse y que probablemente Benveniste haya estado equivocado o amenazado de muerte o loco. Creo que la esperanza no es lo último que se pierde, y que las frases hechas deberían retirarse del mercado con chaleco de fuerza y rivotril y espanto. Creo que el psicoanálisis también puede mentir (de acomplejado nomás o de culposo). Creo que al mal tiempo, mala cara y viceversa. Creo que el punto de vista se fue por la borda y que el océano es un lugar hiperkinético y azul. Creo que, definitivamente, las hadas se perdieron buscando al resacoso grano de paciencia aquel que cavaba un hoyo en el desierto cuando todo estaba a punto de empezar.

domingo, 13 de febrero de 2011

frasquito

El mundo entero es un gran plagio
(también)
y estoy plagiada en el espejo
y no me espanto

Y desde el montón te tiro bollitos de papel
uno
dos
tres..

pero vos me regalaste
un frasquito
con chiquitolina y pan de ayer
y dudas

Y ahora me miro en el espejo
y no me espanto
(qué horror)

Uno
dos
tres
desde el montón

Ojalá me escribieras un verso
de cualquier color



Las siete

Las siete. Y la almohada empapada como cada martes. Él se sacude y lucha entre las sábanas como tantas veces, pero esta vez los tentáculos que le envuelven el pescuezo se empeñan con tanta fuerza en el asunto que terminan en un nudo infinito en medio de la cama. Con un esfuerzo espasmódico y desesperado logra torcer la mirada para ver la hora, pero el reloj ha caído esta mañana entre las algas de lo que parece ser el fondo. El sonido lejano del teléfono le hace sospechar que es tarde, probablemente demasiado. Vuelve a sacudirse pero el nudo parece apretarse más y más con cada movimiento. Intenta entonces relajar sus piernas y estirarlas de a poco hasta alcanzar un borde. El teléfono vuelve a sonar, una voz de mujer cruje un idioma ininteligible en el contestador. Es tarde. Con dificultad ensaya un suspiro y desde la profundidad alcanza un respaldo con el pie derecho. Con paciencia inusitada busca la posición adecuada para enganchar la extremidad y comienza a tirar mientras que con sus manos agotadas retuerce el tentáculo violáceo que ha quedado a un costado de su oreja. Él tira. Tira y retuerce. Al cabo de lo que parecen haber sido unos cuantos minutos ha logrado acercar su boca al brazalete aquel y ahora lo muerde con una furia sobrehumana hasta cortarlo. El teléfono ha dejado de sonar. Es demasiado tarde. De nuevo a correr y a arrastrarse entre sábanas salitrosas y peces para meterse en el traje azul casi sin secarse. Un día más a correr hasta el ascensor, hasta la puerta de salida, hasta la calle, sin notar que un tentáculo ha quedado colgado de su nuca.

domingo, 6 de febrero de 2011

Este es medio feo

Yo te hablo con mis voces
todas mis voces en el aire
como un tsunami rabioso
de finales del mundo
y de avioncitos de papel picado
y broncas como tango
y ganas.
Yo te escribo con mis poquedades
y mis criolladas
con letras grandes y luces y estrellitas
para que veas unos puntos suspensivos
que son así de maldecibles
así de torpes
tan torpes
que dan
a veces
ganas de abrazarlos fuerte
para espantarles el susto
de andar solos por la calle.
Yo te digo cosas
que no riman
ni pegan
ni venden
ni atraen.
Yo te digo cosas
que están solas
y que llevan
un moño colorado en el ombligo
(que no se ve en el espejo
pero que brilla cuando apagas la luz).
Yo te creo
y te agradezco el espejismo como puedo..
así
con mis broncas como tango
y con mis ganas.
Con mis cosas de papel picado
que no riman
ni pegan
ni venden
...aunque les brilla un moño en el ombligo si apagas la luz.

viernes, 4 de febrero de 2011