martes, 28 de septiembre de 2010

desconsuelo

Vos sabes que hay cosas que no pueden pasar.

Y yo

que de a ratos te creía o, al menos,

te desconfiaba

hoy sólo le tengo un miedo visceral

a tu silencio

a tu misericordia

a tu regazo

a tus inexistencias

tus espasmos

a tus ausencias que son omnis

parapléjicas

desesperadas

miopes.

Hoy le tengo miedo hasta los huesos

A tu absurdo

A tu bocanada de cosmos

A tu aliento

Hay cosas que no pasan en tus sueños

Hay pecados que son tuyos

Sólo tuyos

Por tu culpa y tu infinita culpa

De desaparecer

Vos sabes que niñez

No rima con muerte

y no pueden tocarse

no se tocan

-escuchame-

no se tocan

tampoco se rozan

ni se amarran

ni se miran siquiera de reojo

ni se reconocen.

Hay cosas que no pueden pasar

Vos lo sabes

y sin embargo

tengo entre las manos el olvido

de todos tus universos

el recuerdo de lo que eras

a veces

si existías

Entonces

cuando salgas

(Si es que salís algún día

De tu episodio de nada

de tu desconsuelo

de tu ruina)

voy a estar esperando

(con mi miedo visceral y mi tristeza)

Para mirarte a los ojos

Y que me expliques por qué.

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