domingo, 7 de marzo de 2010

enroscado

Tengo un error enroscado en la última pestaña de mi ojo izquierdo. Es un poco insulso y perdió los colores con la tarde, pero tiene una energía que asombra y desespera. Para ser error está bien acertado y de a ratos se amotina entre los libros como si buscara sus definiciones en enciclopedias o en memorias. Tengo un error insistente de un amarillo patito muy gracioso, tan gracioso como yo y las dos teorías de la angustia que no me alcanzan ni para empezar. Tengo también a Freud y sus cabales acodados a la mesa, disfrutando de mis platos del día -como de costumbre. Se ríen a carcajadas, se entretienen con mis dedos y aplauden mi fin de semana que desafina la fineza de esa poca cordura que quedaba. Tengo un error muy freudiano que me baila valses en los ojos mientras sufro unos ataques de risa muy inoportunos, muy colorados, muy arrepentidos. Tengo un error desvalido y acertado en la última pestaña de mi ojo izquierdo. Tal vez espere su siesta o su desmayo para redactarle un tratamiento que lo libere de mis certidumbres y mis desvaríos. Tal vez lo cuelgue al sol para secarlo o lo entierre en el jardín a la espera de algún fruto.

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