miércoles, 3 de febrero de 2010

Luz de agosto

En un abrir y en un cerrar de ojos ventanales se encuentra con el claustro oscuro del olvido, el lugar está a la luz del sol del día exacto pero nada, nada lo conmueve y todo queda sumido en el anonadado titubeo del silencio. Luz de agosto rueda entre la arena y la arena se disipa tan estrepitosa que no habrá lugar -así como no hubo promesas- para redactar las huellas de los laberintos. Por las calles pasan sindicatos del amor amordazado arrepentido arcaico amontonando esquirlas junto a los portales, dividiendo aguas que alcanzan fronteras como si la lluvia fuera a despejar los restos y los rastros, los rostros y los crucifijos. Luz de agosto vuelve la mirada y busca con los ojos una melodía y busca con orejas un paisaje oculto...pero lo que busca se fue con el agua y Luz de agosto rueda itineraria y torpe contra las penas del mar que no van, que no regresan, que no recuerdan el río. Luz de agosto redacta pensamientos que moran y demoran, que pueblan y despueblan mientras el lugar aquel conmueve -de tan exacto- al breve, brevísimo titubeo anonadado, misterioso y palpitante del silencio.

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