domingo, 21 de febrero de 2010

Domingo

Dejar ir

Acompañarse en la tristeza

Abotonarse la camisa sin espanto

Abrir el diario y fugarse en cualquier nombre

Dejar ir sin dilaciones ni puntos de vista

Convencer a los labios y a los arte-factos

Darle de baja al servicio escandaloso

de las ganas

de los nombres propios

de los intersticios

Dejar ir

Que el mundo puede ser el rincón más absurdo de la tierra

Que la lluvia también limpia los espejos

Que nada sobrevive

Que quizás poco importe

Que es mejor dormirse sin plegarias

Dejar ir

Tragar el nudo que anuda la suerte

Deambular el vacío hasta encontrar un verso

Borrar con el codo cualquier laberinto

Amputarle al día las complicaciones

Dejar ir

Salirse de la ruta y buscar girasoles

Cambiarse los hábitos y los suplicios

Despertarse luego de una noche oscura

Y echar en el agua todo el desespero

Dejar ir…

Darle libertad a toda la "decencia"

Que aún es temprano

que también ya es tarde

Que sigo temblando

Pero sin urgencias

que el mundo está solo

solo

y de rodillas

Dejar ir

Abrir las ventanas como si lloviera

Respetar los duelos de la madrugada

depurar la memoria de los trabalenguas

reiniciar el juego y cargar la partida

que la tierra es amplia

y que quizá sea hora

vaya siendo hora

ya

de dejar ir.

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