martes, 19 de enero de 2010

Que vengas

Qué bueno que vengas porque te esperaba y mientras te esperaba daba tantas vueltas que ya iba perdiendo el horizonte las manos la alegría el tiempo. Te esperaba y con tanto desespero te esperaba que caminaba finito entre baldosas huecas, te esperaba a lagrimones y a esperanzas de amor y a caminitos de lluvia y a torrentes, te traía en sueños y en cornisas, te traía a cántaros y a despedidas, te traía a tientas en puntas de pie de mañana de tarde de otoño de verano. Te esperaba. Te esperaba a carcajadas y a peldaños, te esperaba en la puerta de la calle, te esperaba con poco con mucho con demasiado con nada. Te esperaba marea que va y viene y va y quién sabe. Y que vengas. Que vengas y sacudas un poco estas cortinas, estas tempestades quietas, estas voces siempre mudas a deshora, estos ceniceros de días, estas humedades. Que vengas. Qué me importa tu contradicción tu miedo tu miseria. Qué me importa el que viene el que se va el que tiembla. Qué me importa eso si venís y qué me importa el mundo, si venís ya no mendigo ni cuento desojales ni cuelgo retratos, si venís…venís y entonces ya no importa.

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