lunes, 18 de enero de 2010

Preferencias

Ni velocidad de marzo, ni lluvia negra, ni jardín rejado. Nada de eso. Imagino mejor que venís de la tierra que alimenta, que traes milagros de tarde rojiza y arroyuelo. Mejor te guardo en mi cajita con calles polvorientas y tías gordas, mejor te sé con soles a brazadas entre los jardines. En mi baúl de no-destierros te guardo un haber de infancias sin apuro, te guardo la ventana por la que se sale, se entra y se sueña; te guardo selva y bosque y rizos al viento y danzas de verano. No me digas que el asfalto, que la pantallita absurda ni que el vecino del nueve. Nada de eso. A tus manos las prefiero pueblo y guitarra y verde. Imagino que en tu noche larga soñas aves y extrañas a cantaros la lluvia, esa lluvia que lava y fertiliza y colorea. Esa lluvia que no duele, que no malinterpreta, que no mata. Y a tu soledad…bueno, a tu soledad la prefiero solitaria, la prefiero caminante y mochila al hombro y mundo de par en par y hallazgo.

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